Obrum Suite · by ObraSmart Pro®

Control de costes de obra

Saber lo que cuesta una obra mientras la estás haciendo.

Obrum Suite recoge las facturas, las horas y las nóminas de tu empresa y las reparte entre tus obras. Al final del mes no hay nada que reconstruir: ya está repartido.

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  1. Entra el gasto. Material, alquileres, combustible. Una foto y a su obra.
  2. Entran las horas. Quién estuvo, dónde y cuánto. Sin hojas sueltas.
  3. Sale el coste real. Material más mano de obra, mientras la obra sigue abierta.

Lo que hace

Le haces una foto y ya está guardada

Proveedor, número, fecha, base, IVA y total salen del papel solos.

Vale la factura en PDF que llega por correo, la foto del albarán y el ticket arrugado del bar de la obra. Se lee todo y se rellenan los campos: no se teclea nada.

Lo que no se entienda se marca en ámbar en vez de inventárselo, y lo corriges antes de guardar. Un número mal leído no se nota en la factura: se nota en el margen de la obra tres meses después.

Cada factura, en su obra

El coste aparece donde tiene que aparecer, sin hojas de cálculo por medio.

Asignas la factura a la obra y ya cuenta en su coste. Las que se quedan sin asignar no desaparecen: un filtro te las enseña, para que no se te olvide ninguna a fin de trimestre.

Puedes mirar una obra y ver lo que lleva gastado, o el trimestre entero y ver cómo se reparte.

Las horas de cada quien, en su obra

El parte del día reparte la jornada entre las obras donde estuvo cada uno.

Una pantalla por día: eliges a la persona, repartes sus horas entre las obras donde estuvo, y listo. El día siguiente se copia del anterior, porque la mayoría de los días se parecen.

Si a alguien le quedan horas sin obra, sale un aviso. Esas horas son coste que ninguna obra está pagando.

Y la nómina se reparte sola

El coste de empresa de cada persona se imputa a las obras según las horas que echó.

Subes el PDF de las nóminas del mes —una por página— y se leen. Revisas lo leído, corriges lo que haga falta y se guarda.

A partir de ahí, el coste de empresa de cada persona —bruto más Seguridad Social patronal, no el líquido— se reparte entre las obras en proporción a las horas.

Esto es lo que casi nadie hace, y es donde se pierde el margen: la mano de obra suele ser la mitad del coste de una obra y casi siempre se mira a bulto.

El papel, siempre localizable

El original se abre desde la factura. Y si no hay, se dice claramente.

Si una factura no tiene documento —porque nunca se fotografió—, en vez de dejarte un hueco en blanco se genera una ficha con todos sus datos que lo dice con todas las letras.

Y si el almacén no contesta en ese momento, la aplicación dice justamente eso: que no ha podido mirar. Nunca te dirá que tu factura no tiene papel porque hubo un corte de red.

Y lo que te pida la gestoría

Libro de facturas por trimestre, emitidas y recibidas, a CSV o a PDF.

Eliges año y trimestre y sale el libro con sus totales, separando emitidas de recibidas. Se exporta y se manda tal cual.

Los informes por obra dicen lo que llevas gastado y en qué, con el coste de mano de obra ya repartido.

Lo que casi nadie hace

Una nómina no es un gasto de personal. Son tres obras.

La mano de obra suele ser la mitad de lo que cuesta una obra, y casi siempre se mira a bulto. Obrum coge el coste de empresa de cada persona —bruto más Seguridad Social, no el líquido— y lo reparte entre las obras según las horas que echó en cada una.

Sin eso, sabes lo que te cuesta el material y no sabes lo que te cuesta la obra.

¿Y si además necesitas presupuestar y facturar?

Obrum Suite lleva el control del gasto de tus obras, pero no emite facturas ni hace presupuestos. Eso lo hace ObraSmart Pro, su aplicación hermana. Y las dos se entienden: lo que factures allí aparece aquí repartido entre tus obras, sin volver a meterlo.

Con la suscripción de ObraSmart Pro, Obrum Suite va incluido. Se paga una, no dos.

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